
Si andas por Chamberí, no puedes dejar de pasarte por el Restaurante San Mamés en C. de Bravo Murillo, 88. Este lugar es una taberna típica madrileña que, aunque renovada, conserva el sabor de antaño. La mezcla de tradición y modernidad se nota en cada plato, donde los clásicos como los callos compiten con opciones más modernas. La carta es amplia, así que si te apetece algo distinto, también encontrarás sabrosas sorpresas. No te olvides de las anchoas de Santoña que son un kickstart perfecto para tu jornada gastronómica.
El sitio es pequeño y familiar, con pocas mesas que le dan un ambiente acogedor. Aún así, eso no le quita atractivo, al contrario, se siente como comer en casa. Con unas 689 opiniones en su haber y reconocido entre los restaurantes de Madrid, no puedes quedarte sin probar su famoso roast beef o sus huevos, ¡el menú es un viaje al corazón de la comida vasca! ¿Te animas? Reserva online en TheFork y disfruta de lo mejor de Madrid.
Restaurante San Mamés
Horarios Restaurante San Mamés
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 13:30–16:00, 20:30–23:00 |
| martes | 13:30–16:00, 20:30–23:00 |
| miércoles | 13:30–16:00, 20:30–23:00 |
| jueves | 13:30–16:00, 20:30–23:00 |
| viernes | 13:30–16:00, 20:30–23:00 |
| sábado | Cerrado |
| domingo | Cerrado |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante San Mamés
Dónde se encuentra el Restaurante San Mamés
¡Gente! Si buscas un sitio molón pa’ comer en Madrid, tienes que probar el Restaurante San Mamés. Está en C. de Bravo Murillo, 88, en Chamberí. La cocina aquí es castiza de la buena, con platos que tienen sabor y sustancia, de esos que de verdad te llenan y no son solo aire. Además, los callos a la madrileña son un manjar que no te puedes perder, ¡son verdaderamente riquísimos!
He estado en este lugar par de veces y la experiencia siempre ha sido de 5 estrellas. Es como una taberna, pero en plan fino, por eso te digo que me mola. Los platos son buenos, aunque creo que podrían ser un pelín más grandes o quizás un poco más económicos. Pero bueno, la calidad está ahí. El otro día probé las cocochas de merluza, que estaban de locos, y el bacalao ajoarriero también es un must. Eso sí, asegúrate de reservar con antelación, ¡se llena bastante!
Te cuento que el ambiente es chill, ideal para charlar sin problemas, y el ruido es bajo. La atención del personal también es buena, te hacen sentir como en casa. Y ahora que menciono lo de casa, el postre que me voló la cabeza fue el tiramisú madrileño. Para que te hagas una idea, la comida ronda entre 40 y 60 euros por persona. Un poco elevado, pero lo vale por la calidad total que ofrecen.
Así que ya sabes, si preguntas ¿dónde se encuentra el Restaurante San Mamés?, la respuesta está clara: en C. de Bravo Murillo, 88, Chamberí, 28003 Madrid. ¡No dudes en darte una vuelta, que esto está buenísimo! ¡Saludos y nos vemos pronto! ️
Qué tipo de cocina ofrece el Restaurante San Mamés
Hablemos del Restaurante San Mamés, que está en Bravo Murillo 88, en Chamberí, Madrid. O sea, si buscas un lugar donde comer de verdad y no para hacer postureo, este es el sitio. La taberna es un lugar más de puertas cerradas, así que si eres de los que le gusta que les vean disfrutando de su comida, ahí no vas a encontrar lo que buscas. Pero si te mola lo auténtico y lo escondido, ¡pues adelante! Aquí la comida es de nivel calidad , y lo dice su menú: son los mejores callos del mundo.
Lo que sí te aviso es que, aunque tenga muchas cosas buenas, hay opiniones de todo tipo. Hay quien ha tenido experiencias de 5 estrellas con comida exquisita y un servicio excelente, pero también hay quien se ha llevado un chasco, diciendo que la ración de callos era escasa y que se siente que pagan un ojo de la cara por lo que les sirven. En serio, hay que tener cuidado con eso: hay quien se ha quejado de que una media de callos cuesta 20€ y no vale la pena. Así que si decides probar, ten claro que el precio ronda entre 30 y 60€ por persona, dependiendo de lo que te pidas.
Lo bueno es que el servicio suele ser bastante amable y están en eso de darte buenas recomendaciones. El local es pequeño, pero tiene su encanto. No es un sitio de grandes lujos, pero lo que ofrecen es cocina tradicional de altísima calidad. Comida hecha con cariño, y aunque puede que la cuenta te deje un poco tocado, vale la pena si buscas un buen plato de callos a la madrileña o un delicioso tocino de cielo de postre. Pero ya tú decides si te arriesgas o no.
El Restaurante San Mamés mantiene alguna tradición culinaria
Ya sabes, el Restaurante San Mamés en la C. de Bravo Murillo, 88, Chamberí es un sitio que te deja sensaciones mixtas. Fui un lunes con un amigo, y si bien el personal dio la talla, esos dos camareros fueron de lo mejor: súper atentos y profesionales. Pero, ojo, algo hay que mencionar, y es que pedir bacalao Ajoarriero y luego hacer la locura de pedir bacalao bandera España, pues no tiene sentido, ¿no crees? Las medias raciones que probamos eran un poco escuetas para el precio que pagamos.
La ensalada de berberechos con aguacate, tomate y cebolla a la sencilla le da un toque que está de lujo. En cambio, los chipirones... ¡uf! Insulsos a más no poder. Lo que sí me flipó fueron los callos, aunque la salsa quedó un poco floja, tal vez le faltó cocción. El bacalao ajoarriero estaba rico, y también el tocino del cielo, que tampoco se puede dejar pasar. Para el vino, el Figueroa Originem D.O. Madrid a 3,50€ fue un buen hallazgo, pero el Verdejo a 4€ no me impresionó. La verdad, salí con un mal sabor de boca y creo que volveré, pero en invierno, esperando que me sorprendan más.
Ahora, si nos ponemos a hablar del ambiente, esto es otra cosa. Este sitio tiene un rollo acogedor que invita a quedarse. Tienen esa mezcla de cocina casera con unos ingredientes frescos que te hacen sentir como en casa. Los platos van desde lo más clásico hasta opciones más modernas. En cuanto al trato, es de los que bien merece la pena. Lo que queda claro es que el Restaurante San Mamés no solo se dedica a servir comida: tiene un trasfondo de dedicación y amor por la cocina tradicional, llevándote de vuelta a las raíces. Así que sí, mantiene esa tradición culinaria, y se nota en cada plato que se sirve. ¡Tienen historia, y eso le da un sabor especial!
Qué platillos tradicionales se pueden encontrar en el menú del restaurante
No sé tú, pero yo siempre salgo de San Mamés con una sonrisa de oreja a oreja. 5 estrellas, y no tengo ni que pensarlo. La comida es un espectáculo, pero el trato es igual de increíble. Los camareros son un encanto, siempre atentos y cercanos. Si tienes la suerte de pillar mesa en la terracita, tendrás una sobremesa de lujo. Lo mejor de todo, los callos y el bacalao son imperdibles. Eso sí, la buena comida y la atención de calidad tienen su precio, así que prepárate a gastar entre 20 y 30 euros por persona.
A un lado de Cuatro Caminos, este restaurante es el clásico de toda la vida. La decoración es de las que te sientes como en casa, aunque el local es pequeño y siempre está hasta arriba. A veces, eso significa un poco de ruido, pero compensa con lo buena que está la comida. Si vas, no te puedes olvidar de probar sus especialidades vascas y esos famosísimos callos que son un must. Reserva antes de ir, a menos que te guste esperar un buen rato.
Y si no has probado sus garbanzos con cebolla y foie, estás perdiéndote de algo muy bueno, ¡te lo aseguro! Esos platos junto con los huevos con patata revolcada y torreznos son sencillamente brutales. Ah, y el roast beef, ¿me estás diciendo que hay algo más vicioso que eso? Para mí, es que no se puede dejar de ir a San Mamés.
Recuerdo que un día de cumpleaños, mi cuñado me llevó y temía que no fueran los mejores callos de Madrid, pese a los rumores. Pedimos una media ensalada de piquillos y ventresca y, claro, callos. Eso sí, el platito me pareció algo escaso por el precio. 26 euros por poco más de un puñado de callos, ¡menuda manera de vaciar el bolsillo! Aunque, admito que estaban ricos, pero no son los mejores. Degustamos un vino tinto de Madrid que estuvo muy bien.
Y si te preguntas qué platos tradicionales tiene el menú, aquí tienes: los famosos callos, bacalao, garbanzos con cebolla y foie, huevos con patata revolcada y torreznos, y el clásico roast beef. De verdad, si quieres disfrutar de buena comida y ambiente, ¡no lo dudes y ve a San Mamés!
Hay opciones modernas en el menú del Restaurante San Mamés
Te voy a contar sobre el Restaurante San Mamés en Bravo Murillo, 88. Al principio, te engancha con su comida, pero hay que ser realista: la relación calidad-precio no es la mejor. Al final, te puedes dejar entre 60 y 70 euros por persona, así que prepárate. La comida está deliciosa, con productos de calidad y un buen toque en la preparación. Además, el servicio está a la altura. La pega es que el local es pequeño y acogedor, pero ya te digo que no es un lugar para hacer una cena familiar, ya que el espacio entre mesas es bastante limitado.
La fachada no te llamará la atención, y si no te lo han recomendado, es probable que ni entres. Aunque el interior es más bien diminuto, se siente acogedor, siempre hay un buen ambiente. Te sientas con tus colegas, pero cuidado, que las mesas son un poco justas, y el mantel puede tener más quemaduras que un bar de carretera. Para comer, te recomiendo los callos a la madrileña, que son un auténtico manjar, junto con los garbanzos con foie. Si te mueves bien, te comes tres platos y terminas con un tiramisú que te vuelves loco de lo bueno que está.
Lo que sí te puedo decir es que si no reservas, te olvidas de comer allí. Es un sitio pequeño, y siempre está hasta arriba. Y sobre si hay opciones modernas en el menú, a decir verdad, el enfoque es más hacia la comida tradicional. No esperes tapas de vanguardia o platos súper modernos. Aquí se da más importancia a lo clásico, así que si buscas algo fit o innovador, hay que mirar en otro lado. Pero si lo que quieres es disfrutar de un buen plato de cuchara, este es tu sitio.
Cuáles son algunas de las sorpresas gastronómicas que ofrece la carta
Ya te digo que el Restaurante San Mamés es un sitio que no puedes dejar pasar en Chamberí. Con una cocina que brilla por su excelente calidad, aquí te clavan platos que van desde lo tradicional hasta lo innovador. Si buscas una experiencia auténtica, este es el lugar. La atención es de 10, porque el personal es todo un clásico, siempre atentos a lo que necesitas. En una sala pequeña, se siente esa calidez de las tabernas de toda la vida. Eso sí, prepárate a soltar algo de pasta, porque los precios están en la línea de la calidad que te ofrecen.
Hablando de la comida, hay que mencionar esos callos a la madrileña que son, sin duda, la joya de la carta. Para los que tienen un paladar más clásico, las cocochas y los boquerones abiertos a la cazuela te hacen sudar de lo buenos que están. ¡Y ni hablar del tiramisú en versión española, que te deja sin palabras! Eso sí, si tienes mucha hambre, cuidado porque las raciones no son gigantescas y el precio puede sumarse rápidamente. Lo que hay que saber es que aquí no te van a timar, pero sí te vas a quedar con ganas de pedir un poco más.
No todo es perfecto, si eres de los que necesitan espacio, aquí se te puede hacer un poco incómodo. Las mesas están bastante pegadas, así que tal vez no es el mejor lugar si buscas un rato de charla íntima. Pero ¿quién puede resistirse a disfrutar de unos callos en buena compañía? Y aunque algunos dicen que ha cambiado con el tiempo, sigue siendo una taberna a la que vale la pena echar un vistazo.
Y en cuanto a sorpresas gastronómicas, la carta va más allá de los típicos platos de taberna. Te sorprenden con opciones que abarcan lo mejor de la tradición y algunas innovaciones que te van a dejar pensando en lo que acabas de probar. ¡Ya te digo que es un sitio donde te vas a llevar una grata sonrisa y un par de anécdotas para contar!
Qué plato se recomienda probar en el Restaurante San Mamés
Mira, te cuento sobre el Restaurante San Mamés. He oído de todo, pero la verdad es que el sitio tiene su magia, aunque hay que tener cuidado. Por un lado, la atención es genial, el personal siempre está a mano para lo que necesites. Pero vayas a lo que vayas: los precios son de lujo, y aunque la comida está bien —hablando de platos como los callos y la merluza—, nada justifica esos precios. Si pides una merluza sin guarnición y una carne pequeña, no te sorprendas de ver la factura disparada. No lo recomiendo para quienes buscan calidad-precio, ya que en Madrid puedes comer mejor por menos.
De hecho, hablando de experiencias, un amigo fue una vez y tenía más hype del que el lugar daba. Los garbanzos con foie y el solomillo con hongos le fliparon, pero luego, lo que le mató fue el servicio lento como tortuga. Esperó tres horas para cuatro raciones a compartir, y después de eso, ya te digo que se hizo merienda. Si decides ir, asegúrate de no tener prisa y de llevar bastante dinero, porque la cuenta puede subir por las nubes. La comida está bien, pero pagar entre 70 y 80 euros, con un servicio que no acompaña, es para pensarlo varias veces.
En una visita más reciente, escuché que los callos son top. Totalmente cierto, aunque el local es pequeño y te sientes un poco apretado. El problemón es que los precios han subido y no para bien. Así que, si vuelves, prepárate para llevarte una sorpresa en la cuenta. Aunque si eres fan de los callos, te va a parecer que son una joya, así que puede que compense.
Para rematar, si estás pensando en qué pedir en San Mamés, los callos son lo que tienes que probar sin falta. Cuentan con una propuesta atrevida con bacalao al pil pil que suena bastante bien. Eso sí, al final del día, no olvides que la factura puede no corresponderse a la experiencia que buscas.
Cuántas mesas hay en el Restaurante San Mamés
Ya te digo, San Mamés es un pedazo de restaurante que no falla. Te pones a mirar el menú y puede que el precio te deje un poco a cuadros al principio, entre 30 y 40€ por persona, pero créeme, lo que te comes ahí compensa con creces. Los callos a la madrileña son un espectáculo, y el trato del personal hace que todo sea aún mejor. 5 estrellas para la comida y el servicio, sin duda.
La taberna tiene su rollo, ¿sabes? Es de esos sitios a los que puedes ir mil veces y nunca te aburres. Los camareros, como Pedro y Miguel, son unos cracks, siempre atentos y dispuestos a que estés a gusto. La vez que fui con un grupo de 8 colegas, nos pusieron en una mesa bien cómoda en un cuartito interno, y nos sentimos como en casa. Eso sí, si te gusta el bacalao, no te lo puedes perder. Aquí los clásicos son lo que manda.
Y hablando de clásicos, en San Mamés no solo hacen callos, hay un montón de platos ricos. La cocina tiene esa chispa de lo tradicional pero con un toque moderno. Jorge, el cocinero, es un genio. Te hace querer repetir cada plato. Ya te digo, probé la sartén de huevos con foie y boletus, y fue toda una delicia. Ah, y si eres de dulce, el tocinillo de cielo y la tarta de chocolate son un vicio, así que cuidado, que una vez que entras en el bucle de la buena comida, va a ser difícil salir.
Ojo, no todo es perfecto. Un colega se quejó de que le cobraron 6 euros solo por el pan, y sin pedirlo. Eso se te queda como un mal sabor, pero en general, el sitio tiene un ambiente que invita a volver. Además, hay que decirlo: no es accesible para sillas de ruedas, lo que es un punto negativo.
Te cuento que en San Mamés hay varias mesas, pero lo que importa es que la experiencia siempre es buena. Un nuevo fijo para comer en Madrid, donde todo está en su punto y el servicio nunca te deja colgado. Si no has ido, te estás perdiendo algo grande. ¡Aprovecha y ve a probar esos callos!
Qué ambiente se puede esperar en el Restaurante San Mamés
Mira, si estás pensando en ir al Restaurante San Mamés en la C. de Bravo Murillo, 88, déjame decirte que puedes pensártelo dos veces. Estuve allí y la verdad, me llevé una gran decepción. Una estrella le daría, y eso porque no puedo darle cero. Los precios son exagerados, una especie de atraco a mano armada, y la calidad no está ni cerca de lo que esperas de un sitio que se dice emblemático.
La cuenta era de unos 50-60 € por persona y, sinceramente, lo pagaría con gusto si la comida estuviera a la altura, pero ni de broma. La calidad del producto es decepcionante y los platos son ridículos. Demasiada sal y las patatas fritas que acompañan el plato principal son pura ridiculez. Te sientes que te han tomado el pelo, de verdad.
El servicio tampoco ayudó, fui allí a disfrutar y lo único que me encontré fue un ambiente bastante vergonzoso. La comida, lo que probé, fue callos a la madrileña y, aunque podrían haber sido un buen plato, quedaron en un intento fallido. El sitio tenía un ambiente, digamos, cualquiera, pero no para emular un clásico madrileño. Si esperas algo acogedor y auténtico, le mejor que puedes hacer es buscar otro lugar.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
Ver perfil en Google My Business








