
¡Oye, si estás por Hortaleza, no te puedes perder La Canica! Este restaurante en Av. de los Andes, 25 trae una propuesta brutal de cocina tradicional renovada. Aquí puedes disfrutar de una tortilla de patata en tempura con trufa, unas croquetas de carrillera que son la bomba, y si te mola el pescado, prueba sus tartares ligeros. Y no olvides la estrella: la hamburguesa de Wagyu, ¡un manjar!
No solo eso, al final deja espacio para un postre que te flipará: la tarta de lima o el flan de queso son un must. Con una puntuación de 4.2 en Restaurant Guru y buenas críticas por parte de los que ya han pasado por allí, estás ante un sitio que vale la pena. Así que, ya sabes, reserva tu mesa en TheFork y disfruta de una comida que no olvidarás. ¡Dale una oportunidad a La Canica!
Restaurante La Canica
Horarios Restaurante La Canica
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 13:00–24:00 |
| martes | 13:00–24:00 |
| miércoles | 13:00–24:00 |
| jueves | 13:00–24:00 |
| viernes | 13:00–24:00 |
| sábado | 13:00–24:00 |
| domingo | 13:00–24:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante La Canica
Dónde se encuentra el restaurante La Canica
¡Ey, colegas! Si estáis buscando un sitio donde comer bien, tenéis que echar un vistazo al Restaurante La Canica en Av. de los Andes, 25, Hortaleza, 28043 Madrid. La primera vez que fui a este lugar, salí flipando. Le doy 5 estrellas y os digo que es la primera vez que suelto esa puntuación. La relación calidad-precio está de lujo, sobre todo sabiendo que por unos 20-30€ por persona te llenas el buche. El trato es genial: la camarera fue super amable y no paró de moverse, llevándonos todo en un abrir y cerrar de ojos. Y la comida, madre mía, ¡todo buenísimo! Desde el pan hasta las costillas, que estaban de las mejores que he probado. Es un sitio que merece la pena, sí o sí.
¿El ambiente? Si os sentáis en la terraza, hay un pequeño jardincito que le da un toque chulo. Aunque, sinceramente, el interior está mejor. La vibra es buena, y el ruido es bajo para que podáis charlar sin problemas. No hay que hacer reserva, así que si os da por ahí, id y probad a ver si coincidís en lo mismo que yo. Ojo, eso sí, aparcar puede ser un pequeño lío, así que no esperéis que sea fácil, aunque hay aparcamiento gratuito por la zona.
Ahora, si estáis pensando en volver a La Canica, puede que llevéis una sorpresa. En mi última visita la cosa no fue tan bien. Lo que prometía ser otra buena experiencia se volvió un poco decepcionante. Empezamos con unas alcachofas con pesto que tenían una textura dura, y eso ya fue un fallo. Después probé unos huevos rotos con gambas que deberían dar la campanada, pero nada, las gambas eran frescas como un pescado de plástico. Los platos principales me dejaron frío, tanto el lomo de rodaballo como el tartar de atún estaban insípidos y sin chispa, como si estuvieran hechos a la carrera.
Así que, en resumen, la calidad ha bajado bastante desde mis primeras visitas. Aunque el servicio y el ambiente siguen siendo buenos, lo de comer ya no emociona tanto. Puedo decir que, aunque el sitio tiene su encanto, ahora vive más de las viejas glorias que de lo que realmente ofrece. No sé si volveré pronto, al menos hasta que mejoren algo. Y ya para que lo sepáis, La Canica está en Av. de los Andes, 25, Hortaleza, así que si queréis probar, ya sabéis dónde encontrarlo. ¡Suerte y buen provecho!
Qué tipo de cocina ofrece La Canica
La Canica es un sitio que no decepciona. Cinco estrellas en mis últimas visitas y no puedo dejar de recomendarlo. El lugar es luminoso y acogedor, ideal para cualquier comida, ya sea una reunión de trabajo o una salida con amigos. El servicio es ágil y super amable, no te hacen sentir como un extraño. La comida es de todo menos aburrida. El secreto ibérico con patatas de boniato, hecho al carbón, es simplemente una maravilla que tienes que probar. Si tu bolsillo lo permite, por unos 20 a 30 euros por persona, sales más que satisfecho.
Y si crees que solo se trata de ese plato, ¡te estás perdiendo de mucho! En una comida reciente, probamos las setas shiitake con alioli y miel que estaban de lujo y las famosas “canicas del chef” que son un must. Las costillas tenían su potencial, pero la salsa barbacoa no la rompió, algo secas a mi gusto. A pesar de eso, el ambiente es tan acogedor que no te importa tanto. En general, por 30 a 40 euros, la experiencia es positiva, y el personal te hace sentir como en casa, lo que siempre suma.
Mira, no es perfecto, pero siempre hay sorpresas. La comida es exquisita, y aunque hubo un pequeño detalle con el aceite de oliva que venía en monodosis, me encantaría ver aceiteras de mejor calidad. La experiencia es muy buena, la relación calidad-precio está más que bien. Siempre que voy, hay un plato nuevo que me deja sorprendido, pero sí, la cocina puede tener altos y bajos. Algunos platos brillan, otros no tanto, como el pan de hamburguesa que estaba como una piedra. Pero en conjunto, La Canica es un buen lugar.
¿Y en cuanto a la cocina que ofrece La Canica? Pues es una mezcla sabrosa y creativa, con platos que van desde el secreto ibérico hasta croquetas de carrillera y chipirones encebollados. La propuesta va hacia lo español, con toques modernos que hacen que cada visita merezca la pena.
Cuáles son algunos de los platos destacados del menú
Ya te digo, La Canica es un sitio muy majo. Tiene 4 estrellas y es perfecto para una cena con los colegas o con la familia. La terraza está super bien, y aunque reservamos dentro, nos dieron mesa fuera porque el tiempo estaba de lujo. Eso sí, la burrata que pedimos estaba un poco normalita, con más rúcula de la cuenta y el tomate no se notaba nada. Pero bueno, la atención estuvo muy bien, y acabamos con 6 copas de vino y 3 raciones por solo 54 euros. Te recomiendo probar las croquetas de rabo de toro y la ensaladilla, están que flipas.
El domingo hicimos una comida familiar y, tengo que admitir que el sitio es bastante moderno y luminoso. Las costillas estaban un poco secas, que fue lo único que me decepcionó un poco, y la relación calidad-precio, pues tampoco es que sea la mejor. Pero no me malinterpretes, esto no quita que sea un lugar recomendable. Fuimos 8 y nos salió a unos 40-50 euros por persona. Lo que sí te aviso es que es imprescindible reservar, porque suele llenarse.
Hablando del ambiente, las mesas son cómodas y la decoración está bien cuidada, sencilla pero con gusto. Pedimos un escalope al que le faltó un poco de amor, porque la carne estaba algo dura, pero el resto de los platos estaban bastante mejor. Si te gustan los lugares donde se puede ir con niños, verás que también hay matrimonios con carritos, así que es apto para toda la familia.
Si te preguntas por los platos destacados, en el menú destacan las croquetas de carrillera, la tarta de lima con merengue flambeado, y esos chipirones encebollados con patata panadera están que flipas. Y no te olvides de la lasaña de rabo de toro, que es otro de los hits de la casa. La calidad-precio es muy buena, así que ¡ánimo y a disfrutar!
Qué es la tortilla de patata en tempura con trufa
Y bueno, hablemos de La Canica, que está en Av. de los Andes, 25, en Hortaleza. Nos hemos pegado un festín allí, y la verdad, es muy recomendable. Fuimos ocho personas, dos niños y seis adultos, y todos salimos con una sonrisa de oreja a oreja. Nos sentaron en la terraza, que aunque no está nada mal, la verdad es que da un poco el sol. Si tienes la opción de estar en la sala, donde la decoración es muy agradable, te lo pasas mejor. Ojo al trato del personal, genial, muy atento y siempre con una sonrisa.
La comida, ¡ay la comida! Pedimos varias cosas para compartir: las canicas, las gambas y varias tortillas. Las gambas, la verdad, no decían mucho, pero las canicas y la tortilla estaban buenísimas. De principales elegimos hamburguesa, atún, rodaballo y solomillo. Cada plato era un 10, ¡todos salimos contentos! Eso sí, ten cuidado con el tema del pan, que te cobran 1,70 € por una porción y no te invitan ni a un chupito. Es un pequeño detalle en un mar de cosas buenas.
En nuestra otra visita, aunque el sitio era bonito y el ambiente era agradable, me dejaron un poco frío con algunas cosas. La tortilla en tempura fue lo que más me impresionó, pero no todo aquí funciona. Por ejemplo, el tartar de atún rojo sobre crujiente de arroz no me convenció, ese arroz le quita todo el sabor al atún. En cambio, sus hamburguesas de wagyu y el suflé de chocolate eran de otro nivel. Así que, aunque hay cosas que pulir, es un sitio para repetir.
Y ya que hablamos de la tortilla de patata en tempura con trufa, pues es un invento que viene con una capa crujiente de tempura que la hace diferente. La trufa le da ese toque elegante que la sube de nivel. Pero claro, si no te mola la idea de lo crujiente, puede que no te termine de convencer del todo. ¡Pero dale una oportunidad!
Qué ingredientes llevan las croquetas de carrillera
Así que, ya te cuento, La Canica es un auténtico hallazgo en Av. de los Andes, 25. Si buscas un lugar 5 estrellas, aquí lo tienes. La cocina moderna y exquisita es algo que no puedes dejar pasar. Todo se siente a otro nivel, desde la atención que te dan, que es ágil y amable, hasta las raciones generosas que te ponen en la mesa. El ambiente es de lo más agradable, ideal para quedar con colegas o sorprender a alguien especial. Sin dudas, un sitio recomendable al que hay que volver para seguir explorando su carta.
Hablando de la comida, hay que probar el falso risotto de boletus, que está para chuparse los dedos. Y si eres fan de las hamburguesas, no te olvides de la de wagyu, que lleva queso tetilla, bacon y pan brioche. ¡Una locura! Ah, y los postres, especialmente la tarta de lima, son otra historia. Pero eso no es todo, la terraza es perfecta para cenar al aire libre, especialmente en verano, y la zona está animada, así que salir de allí con un par de copas no es un problema.
Lo bueno es que el precio se ajusta bastante, por unos 20-30 € por persona, comes de lujo. El servicio siempre está al loro y no te falta de nada. Pero, ojo, que hubo quien se quedó con las ganas por la falta de mesas. ¿Te imaginas? Diez mesas vacías y no les dejaron entrar, un poco raro, pero no dejes que eso te desanime, porque en general, la experiencia es top. A menos que seas de los que no aguanta un poco de calor, porque la calefacción a veces se pasa un pelín.
Y si quieres saber de las croquetas de carrillera, estás de suerte. Llevan carrillera de buey y vienen acompañadas de una salsa de pistacho troceado que quita el sentido. Te aseguro que cuando las pruebas, no hay vuelta atrás. ¡Un manjar! Así que la próxima vez que pienses en comer algo bueno, ya sabes dónde ir.
La Canica ofrece opciones de pescado en su menú
En La Canica, la comida es muy buena y el ambiente está brutal. Nos sentamos y la decoración te atrapa al instante. Pero ojo, porque a pesar de que nos pedimos un par de platos buenos, a la hora de la comida hubo un par de meteduras de pata. Por ejemplo, uno de los platos ni siquiera estaba descongelado a las 15:00. Ridículo, ¿no? Y el servicio... bueno, se olvidaron de apuntar un plato y me quisieron cobrar por un pan que ni siquiera pedí. Un poco de organización no vendría mal.
A pesar de eso, la experiencia general fue positiva. La comida tiene 5 estrellas por lo rica que está. No te puedes perder la Tarta de Lima con Merengue Flambeado ni el Risotto de Setas de Temporada y Parmesano. Además, si buscas una sorpresa, las croquetas de carrillera son una delicia. Aunque en ocasiones el trato es mejorable, el ambiente siempre está bien logrado, lo que compensa un poco la falta de atención en el servicio.
Recuerdo que fuimos a celebrar un cumple y fue un acierto total. El local es precioso, el servicio fue amable y rápido, y los platos generosos. El costillar y las setas shitake están para quitarse el sombrero. De esos platos que te hacen pensar en volver sin dudarlo. Vamos, que la experiencia fue top, y espero que cuando volvamos sea igual de buena.
Ahora, en cuanto a los pescados, aquí la cosa no se queda corta. Aunque la selección tiene sus altibajos, hay opciones como el tartar de atún y el salmón. Pero, para ser sincero, esos dos platos son algo mejorables. Así que sí, hay opciones de pescado, pero quizás no sean siempre las que esperas. En fin, si decides ir, haz tu reserva porque a veces se llena, y merece la pena asegurarse un buen sitio en la terraza.
Qué hace especial a la hamburguesa de Wagyu del restaurante
Mira, si te plantas en el Restaurante La Canica en Av. de los Andes, 25, vas a encontrarte con un sitio bastante agradable. Tiene una decoración moderna y una atmósfera tranquila que te invita a quedarte un rato. El servicio es correcto y educado, pero ya te digo, no todo es perfecto. La comida se ve bien presentada, pero he notado que, a veces, los ingredientes no están tan frescos como uno esperaría. La carne, por ejemplo, la traen un poco tibia. Con el precio que pagas, esperas más, ¿no?
A veces, la experiencia puede ser un poco irregular. La última vez que fui, nos dejaron colgados con la espera y no me gustó nada. Tuvimos que esperar más de una hora, y aunque el lugar se llenó, me pareció que no estaban preparados para tanta gente. Vale que pidieron disculpas y todo eso, pero si no nos ofrecen ni un chupito por las molestias, se sienten un poco fríos en el trato.
Sin embargo, no todo es malo. La terraza es perfecta para disfrutar los días buenos. La atención desde el principio fue rápida y los camareros son amables. Te recomiendo las costillas y el salmón, que estaban muy ricos. Eso sí, asegúrate de pedir los aperitivos cuando llegues, porque luego tendrás que andar rogando por ellos. El precio ronda los 30-40 €, así que ves con ganas de disfrutar y no de perder la paciencia.
Y hablando de cosas ricas, la hamburguesa de Wagyu es un must. ¿Por qué es tan especial? Para empezar, la carne es de calidad premium: ese Wagyu tiene un sabor y una textura que te dejan alucinado. La combinan con queso Tetilla, bacon y pan brioche, que le dan un toque extra que la hace irresistible. Aunque el ambiente es muy luminoso y acogedor, sin duda es esa hamburguesa la que roba el show. Si quieres algo que no te deje indiferente, ¡pruébala!
Cuáles son algunos de los postres recomendados en La Canica
Ya te digo, La Canica no ha sido una experiencia memorable. Fuimos porque un colega nos lo recomendó, pero la cosa se quedó muy corta. Las croquetas de carrillera estaban bastante ricas para compartir, aunque esa salsa de pistacho que le pusieron, ¡madre mía! Sabe un poco a mayonesa y le quita protagonismo. Las setas shiitake estaban bien, pero venían en un plato que parecía más un adorno que un entrante. Y luego, pasamos a los platos principales que fueron un descalabro total. La lasaña de rabo de toro estaba seca como un desierto, le faltaba bechamel y había demasiada carne. Y no me hagas hablar de las costillas, ¡menuda decepción! Secas y sin jugosidad alguna.
La hamburguesa, que se suponía que era lo mejor, se sentía como si la carne hubiera pasado por un procesador y el bacon estaba tan poco frito que prefería no pensar en ello. Lo único rescatable fueron las patatas fritas, que estaban bastante decentes. Y para colmo, el pan y aperitivos... unas aceitunas tristes a 1,90 por persona que te las ponen sin preguntar. Para que te hagas una idea, el precio ronda los 20-30 € por persona, y viendo lo que comimos, fue una estafa.
Y sobre la decoración, mira, está moderna y con un toque chulo, pero el mobiliario, pos vaya, incomodísimo. Agradezco que el personal fuese amable, eso sí. Los platos estaban bien presentados, pero si te digo la verdad, las famosas canicas (croquetas) ni fu ni fa. Los langostinos eran los típicos de gabardina y, si te soy sincero, el pan fue de lo mejorcito que probé, junto con los postres que eran una maravilla. Volvería solo por el pan y los postres, que estaban riquísimos. Pero si me preguntas cuáles son los postres recomendados, si tienes suerte, prueba el que viene con fruta, que generalmente queda bien.
Así que ya ves, no sé si vale la pena arriesgarse en La Canica.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
Ver perfil en Google My Business








