
Si buscas una escapada chula a la naturaleza y además quieres disfrutar de un buen vino, la Bodega Las Moradas de San Martín es el plan que necesitas. Ubicada en San Martín de Valdeiglesias, Madrid, a 870 metros de altitud y rodeada de viñedos históricos, esta bodega se dedica a hacer vinos ecológicos de alta calidad. Aquí, la Garnacha brilla con fuerza, ofreciendo caldos con aromas de bayas silvestres, toques de regaliz y una elegancia que flipas. Hacen vinos con carácter de terruño que bien merecen la pena.
La visita a la bodega es una experiencia que no te puedes perder. Te ofrecen catar hasta cuatro vinos acompañados de un aperitivo delicioso, todo a un precio especial si eres socio del club. Un planazo, ¿verdad? Plus, podrás apreciar el paisaje espectacular que rodea la bodega y aprender sobre su trabajo artesanal, desde la selección de uvas hasta la crianza de sus caldos. Así que, ¡prepárate y lánzate a descubrir esta joya del Pago de los Castillejos!
Bodega Las Moradas de San Martin
Página web
Horarios Bodega Las Moradas de San Martin
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 9:00–15:00 |
| martes | 9:00–15:00 |
| miércoles | 9:00–15:00 |
| jueves | 9:00–15:00 |
| viernes | 9:00–15:00 |
| sábado | 9:00–15:00 |
| domingo | Cerrado |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Bodega Las Moradas de San Martin
Dónde se encuentra la Bodega Las Moradas de San Martín
¡Hey, peña! Si buscáis un planazo para desconectar y disfrutar, tenéis que visitar la Bodega Las Moradas de San Martín. Este lugar es una auténtica joya en pleno monte, a 900 metros de altura, rodeado de viñedos que quitan el hipo. Desde que llegas, Mónica te acoge con un cariño que te hace sentir en casa. ¡Ya veréis! La cata de vinos es la guinda del pastel, y os aseguro que querréis llevaros todos a casita.
No sé vosotros, pero yo cada Navidad busco regalos que molen, y esta visita me pareció de diez. Mónica, con su alegría y buen rollo, te lleva a recorrer los viñedos y la bodega, y te cuenta un montón de cosas chulas sobre el mundo del vino. Es como un tour, pero sin las partes aburridas. ¡El amor que tiene por lo que hace se nota un montón! La experiencia resulta tan amena que te deja con ganas de más y, por supuesto, ¡tendréis que recomendarla!
Y hablando de vinos, prepárate para deleitarte con sus albillos reales. Este blanco es una maravilla, afrutado y fresco, con sabores que te recuerdan a flores y pomelos. Sin duda, está en la lista de los mejores blancos de España. ¡Alejandro también es un crack! Todo esto en un lugar rodeado de pinos, lo que hace que todo sea aún más especial. No es solo otra bodega, es un lugar imprescindible si pasas por San Martín.
Mi hermano y yo caímos aquí de casualidad y nos llevamos una sorpresa. Mónica nos ofreció probar un vino especial, y guau, nos encantó. Si buscáis un plan con peques, definitivamente volveré con mis hijos. La experiencia es personal, cuidada y nada comercial, en comparación con otras bodegas. Aquí se nota el cariño y la dedicación.
Y para los que sois amantes del vino, os prometo que esta es la MEJOR visita a bodega de mi vida. He estado en más de 100 y nunca me he divertido tanto. Con amigos un día de calor en plena vendimia, Mónica hizo que todo fuera mágico. El lugar, aunque pequeño y sin embotellar, tiene un encanto que lo hace único. Aprendí un montón y no quería que se terminara. Si venís a Madrid, no podéis dejar escapar esta experiencia, es una visita OBLIGATORIA.
Y, por si no lo sabíais, la Bodega Las Moradas de San Martín se encuentra en el Pago de Los Castillejos, Ctra. M-541, Km 4,7, 28680 San Martín de Valdeiglesias, Madrid. ¡Así que ya sabéis, a disfrutar!
A qué altitud está situada la bodega
Así que ya sabes, Bodega Las Moradas de San Martín es un lugar que tienes que visitar. Fuimos con un cupón de regalo y nos quedamos flipando desde el primer momento. La Mónica, que nos llevó de tour, es un encanto, se nota que le apasiona lo suyo. Nos contó todo lo que había que saber sobre la bodega, la uva y muchas curiosidades más. Y como fuimos en plena época de vendimia, tuvimos la suerte de probar varias uvas y ver el proceso en acción. Terminamos la visita con una cata al aire libre de vino, acompañado de unos quesos y jamón de calidad que estaban brutales. ¡Definitivamente volveremos!
No puedo dejar de mencionarlo, Mónica es un amor de persona y lo mejor es que transmite su pasión por el vino en cada segundo. Hemos recorrido muchas bodegas, pero Las Moradas se lleva el premio. Descubrí lo que realmente es el vino tinto y ahora me encanta. Mil gracias por ese rato tan buen rollo que nos hiciste pasar. Consejo: Para los que venís de Madrid, si podéis salir un poco antes, mejor. La carretera de los pantanos puede ser un locurón de tráfico, pero ¡vaya que merece la pena! La recompensa es simplemente alucinante.
La bodega está en un paisaje que quita el aliento. Una vez que coges el desvío de la M-501, el camino se pone estrecho y los últimos 700 metros son por un camino rural, pero lo que te encuentras al final es impresionante. Por un lado, tienes la sierra de Madrid y por otro lado, la sierra de Gredos. El recibimiento en la bodega es de 10. Mónica nos llevó a dar un paseo y no solo habló de la tierra y las cepas, sino también de la flora y fauna de la zona. Y después, en las instalaciones, nos explicó todo sobre la vendimia y las barricas. La cata de vinos, con ese picoteo tan rico en plena naturaleza, fue la guinda del pastel. ¡Y los vinos riquísimos!
Ah, y para que lo sepas, la bodega está situada a unos 700 metros de altitud, lo que le da ese toque especial. ¡Muy recomendable!
Qué tipo de vinos produce la Bodega Las Moradas de San Martín
Así que, después de una búsqueda un poco loca por llegar, finalmente nos plantamos en Bodega Las Moradas de San Martín, y déjame decirte, valió la pena cada esfuerzo. A pesar de que el día estaba fría y lleno de niebla, fue un 5 estrellas total. Las amigas y yo disfrutamos de la cata como nunca. Un agradecimiento enorme a Alejandro, que se puso en modo experto y nos explicó cada detalle del proceso de elaboración del vino. ¡Menuda pasada! ✨
No solo eso, el verdadero alma de la bodega es Mónica. Lo que hizo con nosotros fue pura magia. Su pasión por el vino es contagiosa, y la manera en que nos habló de todo lo que rodea este mundo lo convirtió en una experiencia única. ¿Lo mejor? A pesar del frío, nos sentimos como en casa. Esa conexión que transmite hace que cada visita sea especial, y ya te digo, has de ir allí si quieres vivir algo distinto. ¡Volveré sin dudarlo!
Hablando de la bodega, es una joyita, un lugar pequeño y con mucho encanto. Aquí no se trata de producir en masa, sino de dar calidad. Mónica nos llevó a los viñedos y, mientras recorríamos, nos contó cómo la geografía y el clima afectan cada uva. Lo mejor es que están comprometidos con el medio ambiente, manejan una filosofía que respeta el ecosistema y demuestra que hacer buen vino y cuidar el planeta pueden ir de la mano.
En cuanto a los vinos, debo decir que son exquisitos. Desde los tintos hasta los blancos, cada uno tiene su personalidad y es servido al mejor precio. La visita te deja con ganas de más, de aprender, de probar y, lo más importante, de volver. Si preguntas qué tipo de vinos producen, aquí encontrarás vinos de pequeñas producciones, llenos de carácter y amor por la tierra. Así que, ¿qué esperas para hacer esa escapada? ¡Nos vemos en la próxima cata!
Cuál es la variedad de uva que destaca en los vinos de la bodega
Mira, si te gusta el vino y quieres vivir una experiencia que se queda grabada, tienes que darte una vuelta por Bodega Las Moradas de San Martín. La peña aquí sabe lo que hace y te lo enseñan de una forma que flipas. Fui con un grupo de amigos y Mónica, la sumiller de la bodega, hizo que toda la visita estuviera a otro nivel. Desde el viñedo hasta la bodega, y luego la cata de vinos, todo es un auténtico espectáculo. Y lo mejor de todo, te enseña con tanta pasión que es imposible no salir enamorado de ese lugar.
No hace falta que seas un experto en vinos para disfrutar, porque Mónica lo explica todo de doce bien y termina la cata con un aperitivo de jamón y queso que acompaña de lujo a los vinos. Es una maravilla cómo combina la teoría con la práctica. Así que, si te sirve de consejo, ¡asegúrate de hacer reserva! Aquí no hay esperas y es mejor que vayas preparado para probar cada sorbo con tranquilidad.
En cuanto a los vinos, la Garnacha y el Albillo Real son las estrellas aquí. La bodega realmente saca lo mejor de estas variedades, que son parte de la esencia de la zona, y deja una huella que no olvidarás. No te vayas sin llevarte algunas botellas a casa, porque tus invitados te lo agradecerán y tú disfrutarás reviviendo lo vivido.
Así que ya sabes, hazte un favor y planifica esa visita. Te aseguro que no te vas a arrepentir, y te quedará una anécdota brutal para contar. ¡Nos vemos en las viñas!
Qué aromas se pueden encontrar en los vinos de la bodega
Hoy hemos estado en la Bodega Las Moradas de San Martín, y la experiencia ha sido de 5 estrellas. La guía, Mónica, nos ha tenido totalmente enganchados, a pesar de que andaba con una afonía que no veas. La mujer se ha esmerado un montón, sobre todo porque llevábamos una cría en el grupo, y nos ha contado un montón de cosas chulas sobre los vinos y el proceso que es una auténtica maravilla. La visita se ha dividido en tres fases: primero, un paseíto por los viñedos centenarios que era pura magia, luego, un paseo por el interior de la bodega, que es un auténtico templo del vino, y para cerrar con broche de oro, una degustación de tres vinos con jamón, queso y unos piquitos de pan que estaban de rechupete. Vimos de cerca lo que es el Albillo Real, y os prometo que tenemos que probar sus vinos más premium. ¡Mil gracias, Mónica!
El lugar es un paraje impresionante, y la manera en que Mónica transmitió su sabiduría y pasión por el vino fue brutal. Te hace sentir como si estuvieras explorando un santuario del vino, rodeado de naturaleza a tope. Ya sabéis que esto no es un turismo cualquiera, es una experiencia mucho más auténtica y cercana. Los grupos son reducidos, así que sientes que estás en una charla más íntima. No se puede ser más recomendable que esto, y no tengo dudas de que volveremos.
Además, la bodega tiene un aire muy bonito y acogedor, y aunque fuimos en una época en la que el follaje ya no está en su mejor momento, el cariño con el que nos acogieron y las explicaciones que nos dieron fueron de diez. La cata fue fantástica, no se puede pedir más. Aquí, te ofrecen desde cosechar las uvas (¡y comértelas!) hasta pisarlas y probar el mosto. Todo esto da una experiencia que vale oro. Ahora, si hablamos de los aromas en los vinos, bueno, hay un cóctel de frutas frescas y especias en el Albillo Real y ricas notas de frutos rojos en la Garnacha, algo que hace que cada sorbo sea una fiesta para los sentidos.
Así que ya sabéis, si buscáis una experiencia divertida y deliciosa en un lugar espectacular, Las Moradas de San Martín es el sitio. ¡Nos vemos pronto, seguro!
Qué es un vino de "carácter de terruño" y cómo se aplica en esta bodega
Tío, la Bodega Las Moradas de San Martín es un sitio alucinante, te lo juro. Nos pasamos un rato increíble por allí. La bodega tiene un rollo precioso, y los viñedos son realmente especiales. No te digo más, los vinos que tienen son una locura, de esos que te hacen querer volver. Mónica, nuestra guía, se la sacó con sus explicaciones, ¡la mujer tiene un humor tremendo y se nota que le chifla lo que hace! La cata que hicimos fue de diez, con unos aperitivos súper ricos que acompañaron a los vinazos. De verdad, si te mola el enoturismo, esto es un must.
La experiencia fue de ⭐⭐⭐⭐⭐. Conocimos a Alejandro, que nos habló de los vinos ecológicos que producen con un cariño brutal. Este tío contestó a todas nuestras preguntas, incluso a las más frikis, con una paciencia de oro. Lo mejor es que aprendes un montón de cosas nuevas, y el entorno es de postal, ¡te transporta! La cata incluye tres vinos y está acompañada de jamón y queso, y si te quedas con ganas, puedes repetir. Y por si fuera poco, la entrada viene con un paseo guiado al Monasterio de San Martín. Eso sí, que tengan suerte enfrentándose al monopolio y a la política de Bruselas en el mundo del vino.
Tuvimos una experiencia genial, incluso llevamos a los críos y al perro, y la verdad, fue como estar en familia. La visita fue en un grupo reducido, lo que hizo que todo fuera más personal. Mónica hizo que la cata al aire libre fuera memorable, con un buen vino Initio que me dejó loco. Al final, ya sabes cómo es ella, te transmite una pasión desbordante por el vino y el campo, lo que hace que cada palabra cuente.
Ahora, sobre el "carácter de terruño". Eso significa que los vinos reflejan el lugar de donde vienen, el terreno y el clima, creando una identidad única. Aquí en Las Moradas, se nota un montón. Mónica y Alejandro explican cómo su método ecológico y el ambiente de los viñedos influyen en el sabor de los caldos, haciéndolos verdaderamente singulares.
Qué incluye la experiencia de visita a la bodega
Te cuento, si te pasas por Bodega Las Moradas de San Martín, te aseguro que no te vas a arrepentir. Lo que vivimos el otro día fue una experiencia maravillosa. La atención fue inmejorable, Mónica, nuestra guía, es un auténtico amor y se nota que le apasiona lo que hace. Los viñedos son de ensueño, un lugar que parece sacado de un cuento. Deberías hacer la visita guiada, porque este paraíso merece la pena.
Hoy estuvimos en los viñedos y la bodega, y Mónica nos llevó por toda la historia de la zona. Se nota que sabe del tema y lo cuenta con tanta pasión que te engancha. ¡Los vinos que catamos estaban brutales! Ya sabes cómo soy de amante del vino, así que por supuesto, volvimos a casa con unas botellas. No pude resistir la tentación.
La bodega está en un enclave de montaña que es un auténtico sueño. Todo lo que elaboran es ecológico y se nota que tienen una gestión super cuidadosa. Mónica tiene ese don para explicarte todo de forma sencilla, que incluso los que no entendemos mucho del tema acabamos formados. Ah, y no olvides combinar la visita con la experiencia de astroafición. Ver las estrellas con telescopio es la guinda del pastel.
Si buscas un sitio donde disfrutar de un vino de Madrid, esta visita es más que recomendable. Mónica es un encanto y su forma de hacerte sentir como en casa hace que sea aún más especial. Lo bueno es que aquí no hay discursos aburridos, solo un buen rollo y conocimientos valiosos. Y por cierto, Isabel, la enóloga, ha hecho un trabajo increíble con esos vinos. ¡Te van a encantar!
Así que, ¿qué incluye la experiencia de visita a la bodega? Pues, te llevan a recorrer los viñedos, te cuentan cómo se poda cada cepa, te explican el proceso de vinificación, y después, ¡la mejor parte! Una cata de sus vinos en un rincón chulísimo, bajo unas encinas. Ni te das cuenta del tiempo, te quedas con ganas de más y, claro, ¡te llevas algunos botellines a casa!
Cuántos vinos se pueden catar durante la visita
Y mira, si estás por San Martín de Valdeiglesias, no puedes dejar de pasar por Bodega Las Moradas de San Martín. El sitio es un auténtico hallazgo. Tienen unas vistas que te dejan sin aliento mientras te preparan unos vinos que son la bomba. Ubicados en el Pago de Los Castillejos, en la Ctra. M-541, Km 4,7, es el spot ideal para desconectar del rollo diario y meterte de lleno en el mundo del vino.
Estos chicos saben lo que hacen. La bodega se ha ganado su nombre a pulso, y es que cada botella que sale de ahí tiene un toque mágico, producto de su forma de trabajar la tierra y de su filosofía de hacer las cosas bien. Aquí la mayoría de los vinos son monovarietales, o sea, que cada uno refleja la esencia de la uva de la que proviene. El lugar tiene un ambiente chido y acogedor que te hace sentir como en casa, y eso se agradece.
Lo mejor de todo es que si te animas a hacer una visita, no solo podrás pasear por los viñedos y conocer el proceso, sino que también podrás catar varios vinos. De hecho, en cada visita te dejan probar hasta 4 vinos diferentes. ¡Una locura! Así que ya sabes, si te gusta el buen vino y disfrutar de un rato agradable con colegas, esta es la parada obligatoria. ¡No te lo pierdas!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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